Pareja: de la figuración a la abstracción
La pintura desarrollada por Pareja en los años 50, presenta los rasgos estilísticos
característicos del artista: un vigoroso uso del color, entre los que destacan
el rojo, el azul, el naranja y el amarillo; y trazos fuertes, gruesos y
distinguibles. El carácter colorista de Pareja no aparece sujeto a escuelas ni
a reglas fijas, construye la forma a partir de planos de color. Define a la
pintura como “el drama de la vida pintado con colores” (ver video más abajo).
Y es en esta década cuando Pareja va virando hacia la pintura abstracta.
Seguramente confluyen en esto varias circunstancias: el viaje y la influencia
francesa de fines de los 30; las búsquedas estéticas de los 40, ya mencionadas,
a las que seguramente no estuvo ajeno; la participación en la Bienal de San
Pablo en 1951 y 1953, el viaje a Europa entre 1954 y 1957.

Pero claramente hay a lo largo de su trayectoria, una gran autonomía creadora,
se trata de búsquedas estéticas al margen de escuelas o corrientes.
Aún dentro de la figuración, como es el caso de la pintura “Gaucho herido” de
1950, Pareja había ido simplificando las representaciones, definiendo, a partir
de gruesos trazos, espacios de color donde gobernaba la pintura plana. Su
camino había sido despojarse de las ataduras narrativas, para concentrarse en
lo esencial.
Las “Composiciones” (varias) de los años 50, van consolidando la abstracción a
partir de un brillante cromatismo organizado a partir de vigorosas líneas. Sus
creaciones son hijas, como decíamos más arriba, de su libertad expresiva más
que de su adscripción a reglas definidas desde la teoría.
Señala el crítico de arte Nelson di Maggio: “Pasó así, de la pintura táctil y
figurativa a la abstracción de formas planas de color puro (azul, amarillo,
rojo), a veces con tratamiento de sutiles tonalidades, separadas por un trazo
grueso negro que de vez en cuando aparece integrado al interior del plano
cromático. El ritmo compositivo se amplía en los años sesenta en estructuras
monumentales (aunque de mediano tamaño) reducidas a la mínima expresión
plástica para capturar en ondulantes y sensuales formas el ritmo vital y la
celebración del momento.” (La República, 20 de febrero de 2006).
No es un dato menor que Pareja haya participado de la Primera y Segunda Bienal
de San Pablo.
La primera Bienal, en la que Uruguay estuvo representado por Figari, Barradas,
Torres García y Antonio Pena, como envío oficial, pero en la que también
participaron por selección Alpuy, Améndola, Costigliolo, Cúneo, Gary, Vicente
Martín, Pareja, Platschek, García Reino, Ventayol, Yepes, Pastor, Lanzaro,
Domínguez Nieto, Solari, María Carmen Portela (datos tomados de nota de Nelson
di Maggio en La República, 18 de enero de 2004), constituyó un acontecimiento
de gran impacto por lo que implicó de conocimiento sobre las realizaciones
artísticas contemporáneas, tanto europeas como latinoamericanas.
Francisco Alambert y Polaina Canhete (As Bienais de Sao Paulo, da era do Museu
á era dos curadores (1951-2001) Boitempo editorial, Sao Paulo, 2004) sostienen
que una de las polémicas que instaló la Primera Bienal (1951) y que marcaría la
década de 1950, fue la que opuso a los defensores de las formas figurativas con
aquellos que proclamaban el fin de esas formas para erigir en su lugar las
formas abstractas. Este debate trascendió incluso el terreno de la estética
para incorporar cuestiones políticas: el enfrentamiento entre izquierdas y
derechas, o entre lo que se consideraba arte progresista o no, todo ello en el
marco de la guerra fría, donde el abstraccionismo constructivo o geométrico se
oponía al abstraccionismo informal asociado a Pollock y por ende a Estados
Unidos.
Obviamente que este tipo de discusiones también se desarrollaron en nuestro
medio. La discusión sobre el arte abstracto, en tanto noción global, aún sin
discriminar sus modalidades, ya había comenzado en los 40 (con la incidencia,
como ya dijimos, de los discursos torresgarcianos y la vanguardia abstracta
creada en Buenos Aires), pero en los 50, y sobre todo a partir del impacto de
las primeras bienales, esa discusión se acentúa.
La II Bienal, realizada entre diciembre de 1953 y febrero de 1954, constituyó
la gran exposición de la década. Se recibieron obras de 33 países, incluyendo
artistas como Paul Klee, Pablo Picasso (con 50 obras incluyendo “Guernica”),
Georges Bracque, Marcel Duchamp, Oskar Kokoschka, Constantin Brancusi, Alexander
Calder, James Ensor y Edward Munch, entre muchos otros. La apreciación directa
de estas obras fue de gran impacto para los artistas latinoamericanos todos.
La necesidad de insertar el arte en la cotidianeidad
En 1954, Pareja emprende viaje, con su familia, a París y luego a Rávena, a
estudiar mosaico bizantino, usufructuando una beca de la Universidad de la
República. En este marco, va a trabajar junto a Fernand Léger en la ejecución
de grandes mosaicos en muros del Hospital de Saint-Ló en la Normandía y del
edificio de Gaz de France en París. Esta experiencia va a ser muy enriquecedora
en las áreas del mosaico y del muralismo, experiencia que va a volcar a su
regreso, en 1957, creando el Taller de Mosaico en la Escuela Nacional de Bellas
Artes, y promoviendo el muralismo entre sus alumnos.
En esa segunda mitad de la década del 50, en Uruguay se va procesando también,
entre muchos de los plásticos nacionales, la necesidad de incursionar en nuevas
técnicas (serigrafía, por ejemplo) y materiales (de donde arrancará el grupo de
los “matéricos”, que tendrá más corporeidad en la década siguiente), al tiempo
que también se plantea la necesidad de vincular el arte con las actividades
industriales y de la construcción.
Es en este marco que en 1958 se forma el “Grupo Ocho”, del cual Pareja formará
parte (junto a Oscar García Reino, Carlos Páez Vilaró, Alfredo Testoni, Lincoln
Presno, Raúl Pavlotzky, Américo Spósito y Julio Verdié). Si bien sus
producciones artísticas eran muy disímiles y reivindicaban la libertad
individual como sustrato para la creación, se proponían, según su declaración
de principios: “poner el arte en la vida de los hombres con técnicas de hoy y
conciencia de hoy”.
Pareja traduce estos intereses a una labor desde la Escuela Nacional de Bellas
Artes tendiente a sacar el arte de los muros de las instituciones e instalarlo
en los más amplios ámbitos sociales posibles.
En 1964 pasa a ocupar el cargo de Director de la ENBA, siendo el principal
promotor de un nuevo plan de estudios que se instala precisamente en estos
años. Fue reelecto para este cargo en 1968, ocupándolo hasta 1972, en que se
aleja de la Universidad.
Durante estos años se ve absorbido por su tarea docente, abandonando la
pintura. Realiza por estos años dibujos y serigrafías. La actividad central de
este período se centra en el empuje que dio a las actividades denominadas
“Campañas de sensibilización”, emprendidas por la Escuela en los años 60. Se
trataba de una apertura de la Universidad hacia la comunidad, con la intención de
llevar el arte a la vida cotidiana de las personas. Se llevaron a cabo pinturas
murales en el Barrio Sur y en la ciudad de Dolores, inundando de color las
calles. También son de estos años las denominadas “Ventas de fin de año”,
consistentes en ventas callejeras de objetos de arte para insertarlos en la
vida cotidiana: recipientes, cerámicas, textiles, etc.
Y producto del Taller de Mosaico de la ENBA, se realizaron varios murales, con
mosaicos y también con otras técnicas, en diversos puntos de la ciudad de
Montevideo
En los años 70, Pareja vuelve a la pintura y a la figuración, aunque a ésta
había regresado antes con sus dibujos y serigrafías. Citemos aquí a Alicia
Haber, quien sostiene que “en esas obras tardías, Pareja se vuelve más
expresionista, más dramático y trágico, sobre todo cuando aborda temas
relativos a la violencia y la libertad, en momentos turbulentos que vivía el
país (la dictadura militar) y su propio sufrimiento familiar”. (El País, 20 de
abril de 2006).-
Miguel Ángel Pareja falleció en Montevideo el 27 de julio de 1984.-
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MURAL HOMENAJE A PAREJA ESCUELA REPUBLICA DE COLOMBIA.
COLECTIVO ARTE EN LA ESCUELA 2011.
BOCETO MURAL HOMENAJE A PAREJA PARA MURALES POR LOS BARRIOS ESCUELA NRO 79.
BARRIO PRADO.
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